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Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic ()

Espacios

Ficha de Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

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Datos de contacto de Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

Nombre del espacio
Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic
Dirección
Passeig de Gràcia, 41 (Casa Amatller) | 08007 Barcelona
Teléfono
+34 932 160 175
Correu-e
amatller@amatller.org
Web
www.amatller.org
Horario habitual
-
Días gratuitos
-
Tipo de fondo
sin fondo

Sobre este espacio:

La Casa Amatller es uno de los edificios más destacados del modernismo catalán. Obra del arquitecto Josep Puig i Cadafalch (Mataró, 1867-Barcelona, 1957), su intervención tuvo lugar entre 1898 y 1900 y fue la remodelación de una casa de vecinos ya existente. Pese a sus convicciones catalanistas (que le llevarían años después a la presidencia de la Mancomunitat de Catalunya), Puig recreó para esta casa el gótico norteuropeo y no el mediterráneo (también tiene aspectos puntuales que recuerdan al arte islámico).

Puig vistió profusamente la casa de esculturas integradas en la obra (las más destacadas realizadas por Eusebi Arnau), mosaicos, azulejos, vitrales, forja, lámparas…. Mil detalles la caracterizan: desde capiteles con animales personificados, como los perros fotógrafos –la fotografía era un arte al que Amatller se dedicó intensamente– y otras alegorías en piedra de la industria y el coleccionismo, hasta un poema primaveral –de la escritora Dolors Monserdà, suegra del arquitecto– labrado en piedra en letra gótica en la fachada. Y en el interior de la casa, en la antigua sala de música, otros versos, también en letra gótica pero ahora pintados, recorren el muro tocando al techo (uno de ellos es la primera estrofa de “Els segadors” -el actual himno nacional catalán- que durante el franquismo fue cuidadosamente tapada, pero no borrada).

El promotor de esta casa fue Antoni Amatller Costa (1851-1910), un próspero fabricante de chocolate cuyo negocio se remontaba familiarmente al siglo XVIII. En la misma manzana del paseo de Gràcia la casa conviviría muy pronto con otros ejemplares del modernisme: la casa Batlló de Gaudí, la casa Lleó Morera de Domènech i Montaner y la casa Mulleras de Enric Sagnier. Aunque comparten un estilo común, cada una de estas residencias tiene peculiaridades detonantemente dispares, y por ello el humorismo popular, que siempre vio a la arquitectura modernista como una extravagancia elitista, pronto llamó al conjunto “la manzana de la discordia”, jugando con la doble acepción de la palabra “manzana” (fruta y bloque de casas) y el famoso concepto mitológico del juicio de Paris.

Los Amatller eran amantes del arte: coleccionaban piezas de vidrio de todas las épocas y culturas, retablos góticos, bodegones y pintura moderna, entre muchas otras cosas. Y estaban en relación estrecha con mossèn Gudiol –Josep Gudiol i Cunill–, gran historiador del arte, creador del pionero Museu Episcopal de Vic. La hija de Amatller, Teresa (1873-1960), positiva continuadora de la casa y la colección, murió sin descendencia y, siguiendo una voluntad paterna ya expresada ante notario en 1903, decidió legar su casa y su fortuna a una institución artística que, ya en vida de ella, había diseñado por encargo suyo Josep Gudiol Ricart, sobrino del mossèn Gudiol y él mismo también gran historiador del arte, aparte de arquitecto.

Gudiol Ricart, que había trabajado en Francia y en los Estados Unidos, tomó como modelo la The Frick Art Reference Library de Nueva York y creó el Institut Amatller d’Art Hispànic, basado en una enorme fototeca de centenares de miles de clichés en buena parte fruto de sus propias campañas fotográficas –a los que se había añadido el completísimo Arxiu Mas, formado por el fotógrafo de arte Adolf Mas– y en una nutrida biblioteca especializada. El Institut Amatller fue desde 1942, a la vuelta del exilio de Gudiol, la entidad más significativa de la historiografía artística catalana, y desde allí se impulsaron numerosas ediciones, entre las cuales la magna colección Ars Hispaniae, que todavía hoy es un referente bibliográfico clásico sobre el arte español. En una época posterior, el propio Gudiol elaboró desde allí el catálogo razonado de la obra pictórica del mismo Goya, así como los de otras figuras de la gran época de la pintura española (Velázquez, el Greco, Zurbarán). Igualmente desde allí se preparó el corpus más completo de la pintura gótica catalana.

A día de hoy sigue siendo un lugar de consulta obligada y gratuita para los historiadores y estudiantes del arte. A parte de dicho instituto, se ha abierto al público la planta principal del edificio, que era la residencia de su promotor y en la que los visitantes pueden recorrer varias estancias decoradas con su mobiliario original.

[fuente: Francesc Fontbona, “Esencia modernista”, Descubrir el Arte, nº 197, 2015, 70-75 (extracto)]

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