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Josep AMAT (Barcelona, 1901 - 1991), vida, historia, hechos.

Artistas

Ficha de Josep AMAT (Barcelona, 1901 - 1991)

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Vídeo (entrevista, reseña, noticia):

© INSTITUT D'ESTUDIS CATALANS. "El pintor Josep Amat" (13-04-2016). Conferencia impartida por Francesc Fontbona en la Sala Prat de la Riba del Institut d'Estudis Catalans en Barcelona [en catalán]

© INSTITUT D'ESTUDIS CATALANS. "El pintor Josep Amat" (13-04-2016). Conferencia impartida por Francesc Fontbona en la Sala Prat de la Riba del Institut d'Estudis Catalans en Barcelona [en catalán]

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Biografía:



Josep Amat Pagès nació el 13 de abril de 1901 en Barcelona, en la calle Muntaner a tocar de la Gran Vía, en el número 29. El padre, Josep Amat Aymar, nacido en Barcelona, era administrador de fincas. Su madre, Joana Pagès, también barcelonesa, bastante culta y buena pianista, seguramente influyó en las inclinaciones artísticas de sus hijos. De los cuatro hermanos, la más grande, Maria, fue muy buena pianista, y el segundo, Gabriel, fue arquitecto y excelente acuarelista.

Debido a la predisposición que ya desde pequeño demostraba por el dibujo, en 1916, cuando todavía estudiaba bachillerato, sus padres lo llevaron a clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios Aribau. El año siguiente ingresó en el Ateneo Obrero y aquel mismo año también lo llevaron al taller del pintor Antoni Ros i Güell, para recibir clases de pintura. La primera clase consistió en coger los pinceles y pintar unas vistas del taller sin recibir indicaciones previas del profesor. Aquellas primeras teles pintadas motivó que el maestro indicara a los padres que aquel chico de 16 años, interesado por la pintura, no podría aprender nada en su taller y dio así por acabadas las clases apenas iniciadas. Al acabar el bachillerato, en 1920, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja. Pero su padre, de carácter más bien autoritario y con cierto espíritu práctico, le hizo empezar los estudios de electricidad en la Escuela Industrial, que abandonaría dos años más tarde. En 1922 Amat participó por primera vez en un Concurso-Exposición de la Asociación Catalana de Estudiantes. El primer premio de este concurso lo ganó su hermano Gabriel, y él obtuvo un accésit del Círculo Artístico de Sant Lluc. Durante aquel mismo año hizo el servicio militar en el cuerpo motorizado del ejército de tierra, como conductor de camiones, puesto que su padre le había enseñado a conducir (este destino casi garantizaba a los soldados el evitar ser enviados a África). En 1924, Amat establece contacto con el pintor Joaquim Mir. Cómo que le interesaba mucho su pintura y sabía que Mir pintaba por los entornos de Riells del Fai, fue a pintar aquellos paisajes para poder coincidir con él. Después de aquellos encuentros, Mir lo consideró discípulo suyo, al tiempo que se establecía una fuerte amistad que se prolongó hasta la muerte de Mir. En 1925, las sesiones conjuntas de pintura se intensificaron tanto, que Amat se fue a vivir muchas temporadas en la casa de Mir en Vilanova i la Geltrú, lo cual le permitió conocer a otros destacados artistas como Utrillo, Nonell, Casas, Rusiñol, Manolo Hugué, Apeles Mestres o Rebull.

En 1927 empezó a dedicarse más intensamente a la pintura, a pesar de que con motivo de las obras de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, empezó a trabajar también como delineante en el negociado de Obras Públicas para conseguir unos recursos económicos que la pintura todavía no le proporcionaba. El 3 de marzo de 1928, Amat inauguró su primera exposición individual en la Sala Dalmau de Barcelona. Para aquella ocasión contó con la presentación del pintor Mir, de quién hizo un retrato al aguafuerte que ilustraba el cartel y el catálogo. En 1931 hizo una estancia en Montserrat, donde los monjes concedían alojamiento a los pintores que iban a pintar. Amat realizó algunas telas y convivió con otros pintores, con los que estableció una amistad que siempre mantuvió. En 1932 realizó dos nuevas exposiciones, en febrero a las Galerías "Layetanes" y en diciembre a las Galerías "Syra". Estas exposiciones recogían vistas urbanas poco usuales de Barcelona, puesto que trataban temas como la Barceloneta o el Raval y lograron un notable éxito, que lo consolidó en su trayectoria artística. Durante el verano de 1933 se fue a pintar en Sant Feliu de Guíxols, donde conoció quién sería su esposa, Isabel Girbau Estrada, la cuarta...

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Josep Amat Pagès nació el 13 de abril de 1901 en Barcelona, en la calle Muntaner a tocar de la Gran Vía, en el número 29. El padre, Josep Amat Aymar, nacido en Barcelona, era administrador de fincas. Su madre, Joana Pagès, también barcelonesa, bastante culta y buena pianista, seguramente influyó en las inclinaciones artísticas de sus hijos. De los cuatro hermanos, la más grande, Maria, fue muy buena pianista, y el segundo, Gabriel, fue arquitecto y excelente acuarelista.

Debido a la predisposición que ya desde pequeño demostraba por el dibujo, en 1916, cuando todavía estudiaba bachillerato, sus padres lo llevaron a clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios Aribau. El año siguiente ingresó en el Ateneo Obrero y aquel mismo año también lo llevaron al taller del pintor Antoni Ros i Güell, para recibir clases de pintura. La primera clase consistió en coger los pinceles y pintar unas vistas del taller sin recibir indicaciones previas del profesor. Aquellas primeras teles pintadas motivó que el maestro indicara a los padres que aquel chico de 16 años, interesado por la pintura, no podría aprender nada en su taller y dio así por acabadas las clases apenas iniciadas. Al acabar el bachillerato, en 1920, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de la Llotja. Pero su padre, de carácter más bien autoritario y con cierto espíritu práctico, le hizo empezar los estudios de electricidad en la Escuela Industrial, que abandonaría dos años más tarde. En 1922 Amat participó por primera vez en un Concurso-Exposición de la Asociación Catalana de Estudiantes. El primer premio de este concurso lo ganó su hermano Gabriel, y él obtuvo un accésit del Círculo Artístico de Sant Lluc. Durante aquel mismo año hizo el servicio militar en el cuerpo motorizado del ejército de tierra, como conductor de camiones, puesto que su padre le había enseñado a conducir (este destino casi garantizaba a los soldados el evitar ser enviados a África). En 1924, Amat establece contacto con el pintor Joaquim Mir. Cómo que le interesaba mucho su pintura y sabía que Mir pintaba por los entornos de Riells del Fai, fue a pintar aquellos paisajes para poder coincidir con él. Después de aquellos encuentros, Mir lo consideró discípulo suyo, al tiempo que se establecía una fuerte amistad que se prolongó hasta la muerte de Mir. En 1925, las sesiones conjuntas de pintura se intensificaron tanto, que Amat se fue a vivir muchas temporadas en la casa de Mir en Vilanova i la Geltrú, lo cual le permitió conocer a otros destacados artistas como Utrillo, Nonell, Casas, Rusiñol, Manolo Hugué, Apeles Mestres o Rebull.

En 1927 empezó a dedicarse más intensamente a la pintura, a pesar de que con motivo de las obras de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, empezó a trabajar también como delineante en el negociado de Obras Públicas para conseguir unos recursos económicos que la pintura todavía no le proporcionaba. El 3 de marzo de 1928, Amat inauguró su primera exposición individual en la Sala Dalmau de Barcelona. Para aquella ocasión contó con la presentación del pintor Mir, de quién hizo un retrato al aguafuerte que ilustraba el cartel y el catálogo. En 1931 hizo una estancia en Montserrat, donde los monjes concedían alojamiento a los pintores que iban a pintar. Amat realizó algunas telas y convivió con otros pintores, con los que estableció una amistad que siempre mantuvió. En 1932 realizó dos nuevas exposiciones, en febrero a las Galerías "Layetanes" y en diciembre a las Galerías "Syra". Estas exposiciones recogían vistas urbanas poco usuales de Barcelona, puesto que trataban temas como la Barceloneta o el Raval y lograron un notable éxito, que lo consolidó en su trayectoria artística. Durante el verano de 1933 se fue a pintar en Sant Feliu de Guíxols, donde conoció quién sería su esposa, Isabel Girbau Estrada, la cuarta hija de los cinco hijos de una de las familias más acomodadas de la ciudad. Su padre, Enecó Girbau y Valls, banquero hasta la crisis de 1914 y posteriormente industrial, no mostró ninguna reticencia a que su hija saliera con un pintor de Barcelona.

Precisamente, fue su ya prometida Isabel quien más lo animó a realizar un viaje a París para pintar. En aquel primer viaje de Amat a la capital francesa, en noviembre de 1933, fue acompañado de su amigo de la época de Montserrat, el pintor Emili Grau Sala, que ya era conocido en el mundo artístico parisiense, lo que le facilitó relacionarse con otros pintores franceses como Albert Marquet y Raoul Dufy, con quienes estableció una cierta amistad. París lo impresionó mucho y pintó intensamente, tanto en aquel primer viaje como en todos los posteriores que realizó (1934, 1935, 1949, 1966, 1968, 1972, 1976 y 1978). Además aprovechó aquella estancia para visitar repetidamente los museos de la ciudad donde había expuestos los principales pintores impresionistas que más le interesaban, como Sisley, Pissarro, Guillaumin o Bonnard. Después de ese primer viaje, en 1934, presentó una exposición de dibujos coloreados en las Galerías Syra y participó en una exposición de pinturas en La Pinacoteca, con algunos de los trabajos que había realizado durante su estancia en París y con los que obtuvo un notable éxito. Amat se consolida entonces como pintor, participando en diferentes certámenes de la época, como la Exposición del Desnudo organizada por el Círculo Artístico de Sant Lluc en diciembre 1933, donde obtuvo uno de los premios, La Feria del Dibujo y El Salón de Barcelona de 1933, 34, 35 y 36, donde fue premiado por la junta de adquisiciones, así como en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1934, donde fue galardonado con una medalla. También estuvo representado en la Exposición de Artistas Españoles en París que organizó el Ministerio de Estado el febrero del 1936 en París.

Según explica en detalle en las frecuentes cartas que envía a su prometida en Sant Feliu, Amat alquiló en mayo de 1935 los bajos de una torre en la calle de Juli Verne en Sant Gervasi, como futuro domicilio donde establecerse después de que se casaran. El precio de la casa resultaba asequible puesto que se veía afectada por el proyecto urbanístico de construcción de la Ronda del Mig. Así pues, Amat la alquiló porque creía que esta reforma urbanística quizás nunca se llegaría a llevar a cabo. El casamiento entre Josep Amat e Isabel Girbau se celebró en Sant Feliu de Guíxols, el 17 de junio de 1936, en la emblemática Casa de les Punxes de la playa de Sant Pol, un mes antes del inicio de la Guerra Civil. El padrino de boda fue el pintor Joaquim Mir. Posteriormente, se trasladaron a vivir en su nueva residencia de Barcelona, ya arreglada.

El inicio de la Guerra Civil, un mes después del casamiento, marcó el joven matrimonio, puesto que el conflicto comportó traumáticas consecuencias para la familia. Los padres de Amat tuvieron que esconderse en una masía que tenían en Viladecans. El padre de Isabel, Enecó, y su hermano Ricard, fueron detenidos poco después. Enecó fue fusilado y Ricard, que fue enviado al frente, murió un año y medio más tarde. Durante una primera etapa de la guerra, el consejero de la Generalitat, Tarradellas, que procuraba proteger tanto como podía los artistas, destinó Amat a una fábrica de armamento en Gualba, como delineante, hasta que después de una inspección, y temiendo que se descubriera sus limitaciones para ejercer la plaza que ocupaba, se escondió, junto con su esposa, a veces en Sant Feliu, otras en Viladrau o también a la propia casa de la calle Juli Verne de Barcelona. En este periodo, el pintor disminuyó considerablemente el ritmo de su actividad pero, pese a la confusión y peligros que suponía la guerra, no la abandonó del todo. Durante las largas horas muertas, pintó unas telas que reflejaban a veces la soledad, y otras, la paz relativa en que vivían fruto del aislamiento. En medio de aquellas circunstancias y después de un bombardeo muy cerca de su casa, en julio de 1938 nació Isabel, primera hija del matrimonio.

Una vez acabada la guerra, pese a las dificultades que suponía la posguerra, especialmente para un artista, Amat pudo estabilizar la vida de su familia en la casa de Barcelona y continuar yendo en verano a Sant Feliu, donde alquiló una casa en el Paseo del Mar, lo que le facilitó poderse dedicar intensamente a la pintura. La subsistencia de la familia le vino garantizada cuando, con un apretón de manos, rubricó un acuerdo con el marchante de Sala Parés de la calle Petritxol de Barcelona, Joan Anton Maragall. Con este acuerdo, el pintor percibiría una cantidad fija al mes, equivalente a un sueldo medio de la época, a cambio de un mínimo de 20 cuadros anuales, para poder realizar cada dos años una exposición. El acuerdo verbal también contemplaba que el pintor pudiera vender telas en su propio taller, pero debido a su carácter tímido, raramente hizo uso de tal posibilidad. La primera exposición en la Sala Parés se celebró en diciembre de 1940, con notable éxito de público y crítica. A partir de entonces, expuso regularmente cada dos años hasta el 1987. En 1940 nació su segundo hijo, Josep, y en 1942 el tercero, Joan. Durante estos años de posguerra en que los espacios de libertad quedaban limitados a círculos muy reducidos de iniciativa privada, se fue agrupando un conjunto de artistas que se reunían frecuentemente. Este grupo, denominado la Colla, lo constituían pintores, escultores, músicos, escritores, un ceramista y coleccionistas. Las reuniones de la Colla en su totalidad, o bien por partes, como la colla dels Pepitus, compuesta por los que se decían como él, Josep, fueron muy frecuentes hasta los años 60, cuando la edad y las sucesivas defunciones fueron reduciendo las actividades. En esta nueva etapa, el pintor empezó a presentarse nuevamente a exposiciones en que se pudiera obtener algún premio en metálico para poder mejorar sus limitadas posibilidades económicas. Así, en 1941, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, donde obtuvo la 3ª medalla. En 1942 le fue concedido un diploma en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona. En 1943 expuso por primera vez en Madrid, en la Sala Vilches, donde también expondría algunos años más. En 1944 obtuvo el premio de la Diputación de Barcelona en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona, y en 1947 participó en el Concurso de Pintura de Montserrat, donde fue galardonado con el segundo premio de paisaje. En 1949 volvió a París, después del paréntesis obligado por la Guerra Civil primero, y la Guerra Mundial, después. En aquella nueva estancia, esta vez acompañado de su esposa, pintó intensamente. En 1951 obtuvo el primer premio de dibujo a la I Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid. También fue premiado en la II Bienal Hispanoamericana de Arte de la Habana, en Cuba, en 1954. El año siguiente consiguió con un gran eco el Gran Premio de Pintura instaurado por la Diputación de Barcelona. El éxito obtenido en la participación de todas estas exposiciones permitieron consolidar su reputación como artista.

La etapa marcada por el trabajo regular entre Barcelona y Sant Feliu, los frecuentes encuentros con los amigos de la Colla, y el éxito de sus participaciones en exposiciones y concursos cambió radicalmente a partir de los años 60. El proyecto de construcción de la Ronda del Mig se reactivó y tuvieron que abandonar la casa de la calle Juli Verne que se vio afectada. En setiembre de 1962 se tenía que producir el traslado a una casa que el pintor hacía unos años pretendió adquirir, una antigua torre de veraneo del Putxet, situada muy cerca de la todavía casa del artista y que también tenía jardín. La adquisición se fue atrasando debido a un largo proceso judicial y a las dificultades económicas (tardaría casi l0 años a acondicionarla). A estos contratiempos hay que añadir que dos meses antes del traslado, su mujer sufrió una caída visitando unas excavaciones arqueológicas en Sant Feliu y quedó inválida. El estado de ánimo del pintor se resintió mucho, pero lo pudo superar gracias al carácter animoso de su esposa. Otro contratiempo que tuvieron que afrontar en aquella época fue cuando, en 1965, se puso en venta la casa que tenían alquilada en Sant Feliu, el balcón de la cual le servía de taller. La cuestión quedó resuelta al conseguir que un amigo suyo comprara el inmueble, y una vez renovado, le alquilara uno de los pisos. Durante estos años, pese a la desdicha, continuó pintando con energía y vigor, y superó todas estas dificultades gracias al carácter optimista y batallador de su esposa Isabel.

A partir de 1970 Amat empezó a recibir el reconocimiento de su ya larga trayectoria artística. El Ayuntamiento de Sant Feliu le dedicó una exposición homenaje. En 1971, al llegar a sus 70 años, se jubiló de la Escuela Superior de Bellas artes de Barcelona, donde era profesor desde 1941. Aquel mismo año obtuvo un éxito repentino en su exposición a Sala Parés, puesto que el día de la inauguración fueron adquiridas todas las obras expuestas. La mayor disponibilidad económica que le comportó este éxito creciente le permitió adquirir, en 1976, un piso en el Paseo del Mar de Sant Feliu (el contrato de alquiler que tenía finalizaba) y así poder disponer de una terraza para pintar la bahía. En 1978 sufrió un infarto, que superó, aunque se vio forzado a tener que frenar su actividad. Desde entonces, sus desplazamientos se redujeron. A sus temáticas habituales, se añadió una de nueva, los ramos de flores, tanto en las mesas de su terraza de Barcelona como la de Sant Feliu, ante el mar. En 1980 el Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols le rindió un nuevo homenaje, organizando una Exposición Antológica y dedicándole una calle. En 1981 ingresó en la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi.

En 1985 su estado de salud se deterioró bruscamente debido a una embolia que le afectó el brazo y la pierna izquierdas. La recuperación le permitió andar de nuevo, a pesar de que con gran dificultad, pero ya no recuperaría el brazo izquierdo, lo cual le dificultó poder pintar. Pese el esfuerzo que tenía que realizar para poder continuar trabajando con la movilidad reducida, y disponiendo únicamente del brazo derecho, con el ánimo constante de su esposa y el apoyo de toda su familia tomó nuevamente los pinceles y continuó pintando con el mismo tesón, aunque con una producción mucho más reducida. En 1987, se le dedicó una exposición antológica en Girona (en la Fontana d'Or) y en 1988, le fue concedida la última distinción y la más apreciada de todas ellas para el pintor, la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña. El 27 de febrero de 1990, estando él y su esposa ingresados al mismo hospital, muere Isabel, lo cual lo afectó profundamente. Aun así, su relativo restablecimiento le permitió volver a su casa. Al llegar el verano todavía realizó una corta estancia en Sant Feliu, donde el 29 de julio acabó su última tela, una vista del paseo desde su terraza. Amat murió en su domicilio de Barcelona, el 17 de enero de 1991.

Obra:

Quai de la Gare

Quai de la Gare
Josep AMAT. Quai de la Gare, 1934

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